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14 Julio 2011
Por Román Villalba
A cuento del durísimo escrito de Francisco Osuna donde reniega del apoyo a PIVALDE, alguien del Partido Popular de Valdemorillo me hace notar muy acertadamente que Osuna ya no es su cadáver sino el cadáver de PIVALDE. Se refiere a lo que pueda o no pueda decir, hacer o desvelar el que fuera concejal de deportes del partido popular, después candidato número diecisiete del Partido Independiente de Valdemorillo y apoyo estrella de la campaña.
A estas alturas se sabe que no es el único cadáver que ha dejado la formación independiente en su asalto al poder. Aunque tampoco será el último, el cadáver más grande, el que no va a poder ocultar PIVALDE es la gruesa hemeroteca que fielmente registra sus encendidas criticas al gobierno de Pilar López Partida, de las más notorias las que se refieren al sueldo de Pilar López Partida la legislatura pasada.
Y es que la Villanueva ha tardado apenas un mes en encontrar los dieciséis años perdidos de Pilar López Partida, lema con el que machacó a los vecinos de la localidad en la campaña electoral. En cuanto se ha puesto el mismo sueldo que la alcaldesa, ni más ni menos que 61.600 euros por su puesto ficticio de vicealcaldesa, en realidad primera teniente de alcalde.
"... a la derecha de la más que nunca todopoderosa Pilar López Partida, de fiende su sueldo con la misma vehemencia que antes llamaba a la alcaldesa mentirosa"
Ha sido cobrar un sueldo 4.400 euros de vellón brutos al mes, 42.000 netos al año, o lo que es lo mismo, siete kilos como siete soles de las antiguas pesetas, y a la vice primer edil le ha dado un ataque de amnesia que, de perdurarle, en breve la llevará a abrazar el evangelio según San Román a la misma supersónica velocidad que los conversos besaban la cruz en tiempo de Isabel y Fernando.
Ahora, a la derecha de la más que nunca todopoderosa Pilar López Partida y en su papel de perro de presa de la máxima regidora, defiende su sueldo -y todo lo que haga falta - para seguir manteniéndolo- con la misma vehemencia que antes llamaba pleno tras pleno a la alcaldesa mentirosa.
A este intrépido ritmo, a la vuelta de vacaciones se afilia al partido popular, en navidades abraza la fé del opus dei y para San Blas proclama a los cuatro vientos las bondades de un encierro taurino de San Román. Lo que les quiero decir es que deben guardar los boletines de PIVALDE para reírse bien a gusto del “donde digo digo, digo diego”. Lo único de verdad que había en ellos era la foto de la “vice” vestida de judoka. Lo demás, papel mojado, árboles desperdiciados.
Comentarios (6)
Un insoportable mal olor
perplejo
A Juan
¿Ya lo tienes todo o aún te falta algo?
Azote de indecorosos
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