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07 Febrero 2011
Por JUNCAL
"Para traernos la moruchada de Buenavista sin casta, sin raza, sin fuerza y sin pitones, con lo de San Román nos apañamos"
Si han leído ustedes bien. Desde estas líneas reclamo la vuelta de los toros del empresario-constructor-ganadero,“dueño” de la plaza por un montón de años, no por la gracia de Dios sino por la gracia de quien se la adjudicó y después se le prorrogó, es decir, la alcaldesa de Valdemorillo.
No es que la ganadería de San Román haya superado la falta de casta y de raza que la caracterizaba, no. Es que para traernos algo parecido, la de Buenavista, nos da lo mismo. Por lo menos nos habíamos ahorrado algún gasto de desplazamiento del equipo de veedores del Ayuntamiento. No es lo mismo ir a Ávila que a Sevilla. Y para traernos la moruchada sin casta, sin raza, sin fuerza y sin pitones, con lo de San Román nos apañamos. ¡Qué vuelva!.
Entradas baratas que no existen y callejón repleto de espectadores
Más de lo mismo en el festejo de ayer. Como ya hemos dicho anteriormente el ganado de Buenavista habría lucido igual en los corrales de un matadero. Lustrosos, con romana, bien criados, sin pitones…, a bueno seguro que unos días antes de embarcarlos los tenían enteros. A Valdemorillo llegaron sin un trozo de ellos. Se llegó a aplaudir de salida al sexto por tener un poquito de “cara” y enseñar un poco las puntas. ¡A lo que hemos llegado!.
A la salida de la corrida del día anterior la alcaldesa, doña Pilar López, me manifestaba que la empresa les facilitaba 10 de los 70 pases de callejón que, en teoría, se habilitan. Estoy seguro que la alcaldesa decía la verdad. Lo que ya no me cuadra, y no estoy involucrando a la regidora que sé que no tiene nada que ver con esto, es que si de editan 70 pases de callejón ¿cómo es posible que, por dos veces y entre tres personas (para no equivocarnos), contáramos 148 personas en el callejón?. 148 personas sin contar, claro está, a cuadrillas, monosabios, areneros, porteros, alguacilillo (¡ que le alquilen de una puñetera vez un traje de su medida ¡coño, que parece Batman!), ni a las fuerzas de seguridad, es decir 78 personas sin acreditación. Si, como será, estaban acreditados ya la Guardia Civil se encarga de comprobarlo, la empresa miente a la alcaldesa y en lugar de 70 hace los que hagan falta para satisfacer a tanto gorrón como aparece a la hora del festejo.
Curiosamente, a pesar de estar la plaza medio vacía, ninguno de los tres días había entradas de las más baratas, ni de las siguientes más baratas, ni de las siguientes más baratas. ¿Qué quiere decir esto? Muy fácil: la empresa anuncia los carteles y los precios de las localidades.Se vanagloria de no subir los precios y de mantenerlos bajos, luego te acercas a la taquilla y no hay manera de conseguir una entrada de esas. Si quieres entrada ya sabes de la mitad de la lista para arriba (de las caras).
¿El 51 o el 56?: "El equipo veterinario es un eslabón más de la cadena que está arrastrando a las corridas de toros a su desaparición. Luego echarán la culpa a los catalanes."
Todavía están buscando al sobrero que debería haber salido en sustitución del 2º de la tarde, según parece, el 56. Así lo tenía reseñado el delegado de la Autoridad y los veterinarios, en su lugar salió el 51, un toro basto y sin pitones. El problema es que el mayoral decía que el 1 era un 6 y que los demás somos tontos y confundimos el 1 con el 6. Menos mal que Fran Jiménez nos quitó la duda y, tras ver sus fotos y repasar la tabla de los números, el 1 sigue siendo el 1 y el 6 el 6. ¡Ya nos hacía dudar el mayoral! Lo mismo es que a Cesar Jiménez y a su corte de taurinillos no les gustaba el 56. Me hubiera gustado verle, seguro que tenía poco que ver con el morucho 51. Confió en que no se quede así el asunto y se investigue el cambio de toro.
Quienes no van a ayudar mucho, estoy seguro, son los veterinarios. El Reglamento Taurino les encomienda la misión de velar por la integridad de los animales que intervienen en una corrida de toros. De esta manera se convierten, a la vez, en veladores de los derechos de los que pagamos, los aficionados. Para empezar el Reglamento determina el mínimo de horas con que los toros deben llegar a la plaza para pasar el primer reconocimiento, en el peor de los casos un mínimo de 24 horas. En Valdemorillo lo hacen apenas unos minutos antes del apartado. Porque no es lo mismo que los toros lleguen uno o dos días antes, como contempla el Reglamento, lo que da tiempo al animal a reponerse del estrés y del viaje, a que se le lidie prácticamente después de desembarcarle.
Así pasa que se hace un reconocimiento, sobre la marcha. Sin prácticamente mover los toros se aprueba todo lo que se presenta, lo mismo da que les falte medio cuerno. Todo vale. También deben pasar reconocimiento a los caballos de picar. Ni se acercan a ellos. Entre el Presidente (máxima autoridad, aunque en Valdemorillo parezca el botones) y los veterinarios se permite que los caballos de picar salgan “chutados”. Con los oídos taponados por papeles de periódico, encintados con cinta aislante y con los ojos tapados. Ósea ni ven, ni oyen, ni entienden. Esto se consiente hasta en Las Ventas. Es evidente que, salvo raras ocasiones y en plazas muy importantes, el equipo veterinario es un eslabón más de la cadena que está arrastrando a las corridas de toros a su desaparición. Luego echarán la culpa a los catalanes.
Hasta los mulilleros forman parte de este tinglao en el que han convertido los toros. Retrasan la salida de las mulas, tardan un montón en enganchar el toro muerto con el fin de echar al público encima del presidente para que conceda los trofeos que se solicitan. Todo a cambio de una propina por parte del interesado, el matador de turno.
"Oportunidades" para tres matadores con un total de 26 años de alternativa
Para terminar, al hilo de unas declaraciones previas a la celebración de la Feria por parte del empresario de la plaza, D. Tomás Entero, en las que decía que “La Feria mantiene su idiosincrasia que es la de dar oportunidades a nuevos toreros y novilleros…”. Decirle a Don Tomás que los dos novilleros del viernes van a tomar este año la alternativa y, que, entre los tres matadores del cartel de ayer, suman 26 AÑOS DE ALTERNATIVA. Nos toman por gilipollas. Claro que la culpa no la tiene él, sino quien se lo consiente.
Reseña de la 3ª de Feria. Toros de Buenavista, 2 sobrero de la misma ganadería, con romana, inválidos, descastados, afeitados. Antonio Ferrera (recordarle que se debe al público, que deje la mala leche para el toro y vamos a ver si pone un par de banderillas algún día como Dios manda) Ovación y ovación tras aviso. Cesar Jiménez: Oreja (regalo) y oreja (otro regalo) salió a hombros (no le va a servir de nada dado el desprestigio de la plaza). Rubén Pinar: Silencio y silencio (se podría haber quedado en su casa). Plaza de toros de La Candelaria dos tercios de entrada.
PD. Si alguien tiene alguna noticia del toro marcado con el número 56 que se lo comunique a los veterinarios.
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De todas formas en lineas generales creo que este año no nos podemos quejar del todo, ha habido toros que han dado mas o menos juego cada tarde.