|
30 Diciembre 2010
La historia de Raquel ha saltado esta semana a los medios de comunicación a través del testimonio del amigo que la acompañó a casa y que, a pesar de todo, no pudo defenderla de la brutal agresión que sufrió de manos de su ex marido. Si su defensor, conocido y respetado vecino de la localidad, José María Represa, es un “héroe”, tal y como le califican algunos medios de comunicación, la historia de Raquel, que quiere mantener su identidad a cubierto y sólo acierta a decir que “tiene miedo”, es la de una mujer que lleva tiempo clamando en el desierto. Desde la agresión no sale de casa si no es acompañada por amigas.
Empleada de Correos y madre de dos hijas, fue privada de su custodia a favor de su supuesto maltratador, “el novio de toda la vida”, J. M. C., también empleado en el servicio postal. La vida era supuestamente feliz en la urbanización El Paraíso hasta que se produjo la ruptura hace ya cinco años. Durante muchos años compartieron trabajo en la oficina de Correos de Valdemorillo, donde ambos estaban empleados. La ruptura sumió a Raquel en una honda depresión y en el traumático divorcio perdió la custodia de sus hijas. Tras años de recursos, juicios e incomprensiones, ha rehecho su vida con una nueva pareja y el traslado a otra oficina postal distinta a la de Valdemorillo, donde aún trabaja su ex marido. Luchaba y lucha por conseguir la custodia de sus dos hijas.
Raquel no quiere hacer declaraciones. Únicamente recuerda cómo al día siguiente de los sucesos, por fin, la justicia atendió en un juicio rápido su solicitud de una orden de alejamiento, algo que llevaba tiempo reclamando. Relata además que hacía tiempo que recibía mensajes ofensivos para su nueva pareja (“¿Has sacado a pasear el perro?. Yo no tengo perro, así que se refería a él”) y sólo quiere que el nombre de su presunto agresor no salga en los medios de comunicación. “Es el padre de mis hijas y no quiero hablar mal de él, sólo le metería más en la mierda”, indica.
Aguarda con ansiedad, y no es una figura retórica sometida como está a tratamiento psiquiátrico con ansiolíticos, el día del juicio, fijado para el 12 de enero. Espera que, por fin, alguien vea el problema desde su punto de vista, el de una mujer agredida psicológicamente en el ambiente de un pueblo pequeño donde la familia de su ex marido es muy conocida. Ahora también denuncia haber sido agredida físicamente, algo que reconoce nunca antes había pasado.
Los hechos
Era el puente de la Constitución y Raquel se encontraba en compañía de unos amigos en un conocido local de Valdemorillo. Era tarde y la mujer, al parecer acosada telefónicamente por su ex marido y la actual pareja de este, quienes también se encontraban en el local, quiso irse a casa. José María Represa se ofreció a acompañarla a su domicilio en coche para evitar lo que luego ocurrió. Al parar el vehículo para dejar a Raquel en su domicilio, ésta, según el testimonio de Represa, fue sacada con violencia del coche por J. M. C. y la mujer que le acompañaba.
Se produjo entonces una violenta pelea en la que resultaron con fracturas en el brazo José María Represa, lesionada de gravedad en una pierna la actual pareja de J. M. C., y Raquel con golpes en la cara y el cuerpo que aún se pueden apreciar. El suceso espera juicio. Será el segundo de J. M. C. que espera sentencia tras una supuesta agresión a un vecino de su urbanización durante la celebración de lo que debía ser una pacifica asamblea de propietarios.
| < Prev | Próximo > |
|---|






















Llevo demasiado tiempo, escuchando condenas vacías de significado, declaraciones simples de políticos para salir del paso. Algo falla. Las medidas legales en la práctica, son demasiadas veces ineficaces o tardías. No soy jurista. Pero la realidad tozuda, es que en una fase de acoso como la de esta noticia, en unas cuantas semanas, aparecen las lágrimas de cocodrilo, lamentando la pérdida irreparable de la víctima, hablando de las cosas que se debían haber hecho y no se hicieron y bla, bla, bla,….Pero al final la muerta al hoyo…
El animal en cuestión, es miembro de una conocida familia del pueblo. En su seno, es donde deben dar sus miembros, el primer paso para controlar a la bestia. Al menos si fuese en la mía el problema, es lo que haría. Además la policía municipal y la guardia civil, deben volcar sus esfuerzos en controlar la situación. El auto de alejamiento debe ayudar. Que no haya que hacer empalagosos y vacuos discursitos en el funeral de Raquel.
Pero coño, las preguntas que se repiten en mi cabeza son: ¿Cómo puede estar este tipo en libertad y no entre rejas? ¿Estamos volviéndonos todos locos?