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30 Septiembre 2010
Un tercio largo de las localidades fueron ocupadas en el primer festejo de la feria de Guadarrama (Madrid), en un desigual encierro de La Quinta, justo de presentación y con muy poco juego, del que solo valió el sexto, también el más cuajado de la novillada, y en menor medida el segundo. El novillero mexicano afincado en Valdemorillo, Arturo Saldívar realizaba en la localidad madrileña la sustitución de su compatriota Sergio Flores,tambien vecino, lesionado en su mano izquierda en un percance en Francia. El cartel lo componían el mejicano, el sevillano Javier Jiménez, poco conocido pero firmemente apoderado por Espartaco padre, y otro sevillano, un Antonio Espaliú muy prometedor.
El primer novillo correspondiente a Arturo Saldívar resultó descastado, sin clase, y con una embestida peligrosa ya que se metía por dentro y puso realmente difícil la lidia, dando más de un susto. A pesar de las dificultades que planteó, el diestro estuvo muy por encima y le sacó más de lo que ofrecía, mostrando el buen momento de forma por el que atraviesa el novillero.Más de lo mismo en su segundo ejemplar. Sin ser nada válido, demostró estar preparado para dar un paso más, toreando con pausa y despaciosidad al astado por ambos pitones. Cabe destacar que fue Arturo Saldívar el único que acudió al quite de sus novillos, el primero por delantales y el segundo por chicuelinas, y que el público no supo valorar. Le fue concedido un trofeo al buen hacer del mejicano con un animal muy difícil.
El segundo en actuar fue el sevillano Javier Jiménez, cuya temporada comenzó en Méjico, y no se trasladó a los ruedos nacionales hasta el 21 de Agosto en Cella (teruel). Su primer novillo se caracterizó por una bondad infinita, una embestida por bajo y con repetición pero que no transmitía interés a un público frío en exceso durante todo el festejo. Se vieron buenas tandas por ambos pitones, sin ningún aprieto para el diestro, que estuvo seguro y confiado durante toda la faena. Estropeó con los aceros un triunfo que pudo haber sido mayor que la ovación que recibió desde los medios. Su segundo animal dio poco lugar a lucimientos, embistiendo toscamente y sin clase, y que además se quedó muy justo de fuerzas. La poca movilidad que presentó puso en aprietos al diestro, que prefirió no correr mayores riesgos. Silencio en éste.
Por su parte, al otro sevillano de la tarde, Antonio Espaliú, le fue sorteado el mejor de los seis novillos, el que cerraba el encierro. El sexto animal, mejor cuajado que los cinco primeros, embestía con fuerza pero con clase, repitiendo, pero no conectó más que unas muy buenas verónicas de salida y un par de tandas de derechazos, algo escaso para la condición de un novillo al que no consiguió acoplarse.Con el primero de su lote, un novillo destartalado de hechuras y muy complicado en su embestida, se encontró perseverante e insistente. Silencio en su primero, y silencio tras un aviso en el segundo y último del primer festejo de la feria en honor a San Miguel y San Francisco.


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