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23 Septiembre 2009
Según las crónicas que vienen del Henares, el mexicano con residencia en Valdemorillo hizo lo más destacado de la tarde volviendo a fallar con la espada lo que le privo de dos trofeos en el cuarto, un novillo imponente de Adolfo Rodriguez Montesinos encaste de Santa Coloma.
Azuqueca de Henares (Guadalajara), martes 22 de septiembre de 2009. Segunda de Feria. Tres cuartos de entrada. Seis novillos de Adolfo Rodríguez Montesinos y un sobrero en sexto lugar de Montes de Oca. Serios y bien presentados. Desiguales de comportamiento. Primero y segundo peligrosos. El resto manejables. Mario Aguilar, palmas tras dos avisos y silencio tras aviso. Daniel Palencia, vuelta tras aviso y silencio. Sergio Blasco, vuelta y silencio.
Hoy se ha lidiado en Azuqueca de Henares una interesante, muy seria y exigente novillada de Adolfo Rodríguez Montesinos. Mario Aguilar hizo lo más destacado con el cuarto en el toreo natural. Perdió los trofeos en ambos toros por un imperdonable mal manejo del estoque. Daniel Palencia estuvo firme y con ganas de agradar aunque se vio sobrepasado por la situación. Sergio Blasco destacó con el capote en sus dos toros aunque con la muleta se mostró muy nuevo y falto de técnica.
El primero de la tarde tenía fijeza aunque pecó de poca fuerza. Aguantó una serie con cada mano y antes de orientarse. Mario Aguilar destacó con el en un par de verónicas y en un quite por delantales rematado con una revolera. En la primera serie lo levantó del suelo pegándole una fuerte voltereta. Entonces se echó la muleta a la zurda pero el animal le tenía siempre ubicado. Fue un toro desigual en sus embestidas aunque tapado si pareció querer embestir. Un sainete con la espada acabó con el animal.
En el cuarto que tuvo una presencia imponente llegó lo mejor de la tarde. El toro humillaba y tenía movilidad aunque no era el típico agresivo de Santa Coloma. Volvió a destacar Aguilar en el saludo capotero y en un quite por verónicas a pies juntos.
Siempre estuvo el azteca firme y asentado, con las ideas muy claras. Comenzó la faena al natural y por ahí se desarrolló en su totalidad debido a que no admitía el toreo con la diestra. Toreó largo y templado haciendo todo con facilidad y verdad. Tenía las orejas cortadas pero un nuevo recital con el estoque le dejó con la miel en los labios.
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