Editorial
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23 Octubre 2011

Editorial Octubre 2011
Vivimos tiempos históricos, tiempos de transformaciones, de inestabilidades, de cambios en cosas que creíamos inamovibles y seguras, pero sobre todo vivimos tiempos de miedo. La atmosfera de miedo que nos envuelve no distingue clases sociales: los trabajadores sufren el pavor de quedarse sin trabajo, de no llegar a final de mes, de no pagar a tiempo la hipoteca o el alquiler; los empresarios temen no vender lo suficiente, sufren ante la perspectiva de perder clientes, que el banco les deniegue la línea de crédito que es vital para continuar su negocio, de no poder pagar a tiempo a sus trabajadores, o de que nos les paguen los crecientes morosos. Ni siquiera los más acomodados se libran de la sensación de inquietud, porque no hay nada más miedoso que el dinero, sienten pánico a las crecientes tensiones bursátiles, a un posible crack financiero, al incremento de los impuestos al capital, sienten pavor ante la posibilidad de perder parte de los privilegios que han adquirido.
















