|
23 Diciembre 2011
>> En la campaña electoral de mayo cobraron hasta cuatro pagas atrasadas. Desde entonces nada. Un grupo anonimo de trabajadores ha convocado para hoy 23 de diciembre una concentración ante el ayuntamiento
Treinta y cuatro empleados públicos del ayuntamiento de cenicientos llevan desde junio sin percibir su nomina laboral por lo que, excepto que en estos últimos días se les haya abonado alguna de las cantidades adeudadas, a fecha de hoy se les adeuda la nomina de junio, paga extra, julio, agosto, septiembre, octubre y noviembre. Según ha podido saber A21, la última vez que los empleados fijos no funcionarios de Cenicientos cobraron fue el 16 de abril del año 2011 donde se les abono media paga de junio del año 2010 y la paga extra.
Los problemas del municipio para abonar la paga de los trabajadores se arrastran desde el año 2009 cuando se abono la nómina de septiembre y octubre en el mes de noviembre. Ya en el año 2010 se dejo en adeudo media paga del mes de marzo que fue finalmente pagada el 3 de marzo del año 2011 y la nómina del mes de diciembre se cobro en febrero del año 2011. Sin embargo, los problemas se acrecientan en este año donde la nómina del mes de enero se cobró el 14 de mayo, la de febrero el 18 de mayo, la de marzo el 19 de mayo y la de abril el día 21 de mayo y la de mayo en el mes de septiembre.
Llamativo resulta que todo lo adeudado en los cuatro primeros meses del año se abonara entre el 14 y el 21 de mayo, en plena campaña electoral e, incluso, el día 21, jornada de reflexión. Desde entonces, a excepción de lo abonado en septiembre y media paga que podría ser abonada esta misma semana los 34 empleados fijos de Cenicientos no han cobrado sus pagas con normalidad. Fuentes de los trabajadores han estimado que la cantidad adeudada a los trabajadores, sueldo neto más seguros sociales, podría estar cerca de los 200.000 euros. Respecto a los cuatro funcionarios municipales (dos administrativos, un policía y un empleado de servicios multiples) si han percibido, excepto retraso puntual, sus emolumentos con regularidad.
No obstante la dramática situación, apenas dos o tres trabajadores han acudido a reclamar a través de los sindicatos y son muy pocos los que están dispuestos a reconocer y denunciar la situación. Así, un empleado municipal que prefiere permanecer en el anonimato ha declarado a este periódico que “la respuesta del alcalde cuado se le pregunta hasta cuando va a durar esta situación es decirnos que estamos aquí porque queremos y que el que no este conforme que se vaya”.Para este empleado, el principal problema es que “nadie hace ni dice nada, aunque no cobremos. La gente tiene miedo de perder su puesto de trabajo y de irse al paro, aunque no se que es peor,porque en el paro al menos se cobra”,concluye con ironia y resignación.
Cenicientos quebrado
Por Román Villalba
La crisis económica no justifica el reiterado impago a 34 trabajadores del ayuntamiento de Cenicientos, como tampoco tiene perdón que este ayuntamiento, como otros muchos de la comarca, no presenten sus liquidaciones y cuentas ante la Cámara de Cuentas de Madrid. La excusa de la delicada situación se agota y conviene que los gobiernos municipales empiecen a asumir la parte de responsabilidad que les corresponde en sus desaguisados presupuestarios. Con todo, lo que más sorprende es la abultada plantilla municipal que mantiene un pueblo de poco más de 2.000 habitantes y lo descompensados que están los funcionarios, apenas cuatro, con respecto a los contratados laborales.
También sorprende el ocultismo que rodea todo lo referente al impago de estos trabajadores, situación que toda la comarca conoce pero de la que nadie en el pueblo habla abiertamente. Ni gobierno, ni oposición, ni trabajadores cuentan lo que pasa con luz y taquigrafos, algo a lo que tienen derecho los habitantes coruchos más allá de la situación personal y la ideología de cada uno. La espantada del secretario interventor municipal hace adivinar que el ayuntamiento de Cenicientos se encuentra quebrado ya que, si una empresa cualquiera estuviera siete meses sin pagar al 90 % de sus empleados ya habría echado el cerrojo para citarse todos en magistratura de trabajo.
Sin embargo, más allá de las tímidas convocatorias anónimas y alguna denuncia puntual, los empleados aguantan la situación resignados y, porque no decirlo, también acojonados ante lo que nadie se atreve a plantear como una situación abierta de emergencia municipal. Quizá la explicación este en el clientelismo que demuestra el pago de hasta cuatro nominas atrasadas en plena campaña electoral de mayo pasado. Un clientelismo que obliga tanto al que elige las fechas para pagar los atrasos para fijar el voto, como al que acepta el vergonzoso trato que se propone como si el sueldo de los trabajadores fuera una dadiva graciosa del alcalde y no un derecho fundamental. Quizá en este tácito trato este la clave de tanto miedoso silencio.
| < Prev | Próximo > |
|---|














