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14 Septiembre 2011
Santa María de la Alameda se rodea de un impresionante marco natural por el que corre un caudal truchero y que es conocido por el Río de la Aceña. Una ruta en la que es difícil perderse puesto que discurre encanjonada sobre las escarpadas veredas que escoltan al potente curso serrano.
Santa María de la Alameda se rodea de un impresionante marco natural por el que corre un caudal truchero y que es conocido por el Río de la Aceña. Una ruta en la que es difícil perderse puesto que discurre encanjonada sobre las escarpadas veredas que escoltan al potente curso serrano. Las senda tiene abruptos altibajos cuyo objeto es salvar las pozas trucheras de granito y agua.

| FICHA TÉCNICA |
| Distancia total: 10 Km |
| Duración: 6 h. |
| Tipo de marcha: Puente de la Parra - Prado del Alcornoque: 1 hora y 30 minutos. Prado del Alcornoque - Puente de la Aceña: 1 hora y 30 minutos. Puente de la Aceña - Puente La Parra : 3 horas. |
| Desnivel: 120 metros |
| Dificultad: Alta. |
| Época recomendada: En primavera y verano, épocas en las que discurre el agua por la senda y es fácil darse un chapuzón. |
El punto de inicio de la excursión comienza en el puente del río de la Aceña, en la M-538, una pequeña vía local que une la carretera de Ávila M-505 con Santa María de la Alameda "Estación". Una vez en el puente tomaremos la pista de tierra que allí arranca para llegar al solitario puente de "La Parra". Aquí nuestros pasos comenzarán a sentir la humedad del río y seguiremos curso arriba por las márgenes del río afianzándonos por los firmes y evitando las resbaladizas piedras de las orillas. La vegetación en este tramo se compone de jara, pino y a pequeña escala por enebro. Zarzales silvestres y algún aliso aislado son contrapunto a las comestibles corujas que echan raíces sobre el caudal.
Superado este tramo el río se ensancha dejando lugar a pozas de cierta profundidad en las que las truchas campan a sus anchas junto a batracios que croan al unísono componiendo una bella sinfonía rural. Proseguimos nuestros pasos acompañados con el ruido que produce la cristalina corriente de las laderas de "El Ronquillo", La Concha del Saltadero y la Brihuela.
Este paisaje encuentra ruptura a una hora de viaje. El río Aceña describe entonces un estrecho meandro que supera una elevación rocosa y que da paso a verticales paredes. Nuestra dirección sólo podrá sortear subiendo y bajando las escarpadas laderas.
En este punto pueden resentirse nuestras piernas, exhaustas por tanto accidente. Entre jaras pringosas podremos coronar el obstáculo que da paso al Prado del Alcornoque, lugar dónde pescadores lanzan sus cañas para llevar al mantel las sabrosas truchas que en este estanque natural nadan.
Siguiendo hacia el Norte el sendero derivará en un laberinto de sendas y pozas que nos obligará a cruzar a ambos lados del cauce y sortear los muros que escoltan al río. Superado este tramo emerge ante nosotros los restos del molino de la Aceña, antaño útil para moler el grano y que se ha convertido en un vestigio de herramienta mecánica. A partir de este punto sólo quedan 300 metros para que culminar este sendero tomado por las vacas que pastan. Una pequeña pasarela nos conduce directos al puente de la Aceña, que da cobijo a una poza en la que los pescadores practican su afición.
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