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18 Octubre 2011
El desmoche es uno de los usos ancestrales que aún perdura sobre nuestro campo. Consiste en podar de una manera dura y agresiva las ramas de los árboles reduciendo el tamaño hasta en un tercio de los mismos.
El desmoche es uno de los usos ancestrales que aún perdura sobre nuestro campo. Consiste en podar de una manera dura y agresiva las ramas de los árboles reduciendo el tamaño hasta en un tercio de los mismos. Esta práctica de poda ha sido trasmitida por generaciones en el vehículo de la sabiduría pupular. Dichos cómo que "El fresno ha de ser desmochado para no morir" o que "el fresno si no se desmocha se parte" son imperativos rurales con vigencia en nuestros días. Sin embargo, que hay de cierto en ellos?. Los avances de la ciencia han desvelado argumentos de peso que demuestran que tras una poda severa, el árbol puede sufrir una situación de shock que le haga vulnerable.

- Desmochado en la zona de Navahonda -
Los grandes muñones descubiertos del árbol son focos para que se hagan sitio parásitos y enfermedades. Insectos, esporas de hongos y bacterias causantes de la putrefacción. Por otro lado, los partidarios de este uso argumentan que el desmoche permite que el árbol quede ligero y ofrezca menos resistencia a las embestidas un viento que podría tumbarlo llegado a una edad adulta. Lo cierto es que los chupones resultantes son más numerosos y crecen tan rápido, que el árbol vuelve a su altura original en muy poco tiempo y con una copa más densa. Algunas voces de la jardinería han tomado posiciones reprobando este uso por ser bastante traumático para el árbol.
En toda la comarca se practica el desmoche con especial profusión sobre las dehesas de El Escorial, Zarzalejo y Fresnedillas. Casi siempre sobre fresnedas tupidas que crecen a los pies de vallejos y manantiales. El objetivo de un desmoche es controlar la altura y expansión de un árbol, al mismo tiempo que utilizar su leña. Está demostrado que el desmoche al eliminar buena parte de la copa del árbol, afecta a la proporción entre copa y la raíz e interrumpe temporalmente su capacidad de producir alimento. Después de un desmoche el árbol activa las yemas latentes, provocando un rápido crecimiento de múltiples brotes debajo cada corte. No es una señal de vigor o salud, sino de estrés
Actualmente el desmoche abunda para la poda de árboles de casco urbano. Es frecuente ver árboles mutilados que al cabo de los siguientes años sucumben por pudriciones en la madera.
Sin embargo, hay razones de peso que justifican este proceder. Por ejemplo, el polen de los álamos participa en un 30% de los pacientes con alergia a la primavera y se convierte en un elemento molesto para un sector de los habitantes del municipio. La política velada que se sigue sobre estos ejemplares es de degaste, sometiendo a una poda desproporcionada que en pocos años han arruinado al individuo.
La ley 8/2005, de 26 de diciembre de protección y fomento del arbolado urbano de la Comunidad de Madrid prohibe la poda drástica, indiscriminada y extemporánea de todo árbol Aunque deja la puerta abierta para llevar a cabo esta práctica con las excepcionesde su 2º epígrafe del art. 3: "Constituirán excepción a la norma anterior aquellos casos en los que la copa de los árboles disminuya notablemente la luminosidad interior de las viviendas, no guarde las distancias a tendidos eléctricos o telefónicos previstas en la normativa vigente, dificulte o impida la visibilidad de semáforos y, en todo caso, cuando exista algún peligro para la seguridad vial o peatonal. En estos supuestos, la poda se realizará a juicio del técnico competente, mediante acto motivado". La norma está sujeta a una discreccionalidad que puede acabar en un desmoche injustificado. A veces el podador no es muy diestro por no conocer bien el oficio y es visible la sangría infringida al vegetal.
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