|
18 Octubre 2011
Desde tiempos inmemorables las aves han emigrado de la Península Ibérica a lugares más cálidos en busca de comida y dónde pasar el invierno. En el caso de las que emigran desde la zona de Madrid hacia América, lo hacen atravesando nuestra Comunidad, por nuestra querida Sierra Oeste y con el rumbo 270º.
Desde tiempos inmemorables las aves han emigrado de la Península Ibérica a lugares más cálidos en busca de comida y dónde pasar el invierno. En el caso de las que emigran desde la zona de Madrid hacia América, lo hacen atravesando nuestra Comunidad, por nuestra querida Sierra Oeste y con el rumbo 270º. Se habla de "rumbo" porque la navegación aérea y marítima se expresa en rumbos, así como las "rutas" son líneas trazadas en un mapa, y que yo sepa las aves vuelan. Hecha esta aclaración, ya podemos hablar de las aves que vienen por nuestra zona y que cruzan por el pico de La Almenara.
Las líneas comerciales de aviación tienen en cuenta estas migraciones y por tanto se delimitan en sus rumbos una altitudes mínimas de 1.000 pies en estas zonas que se encuentran muy marcadas en los mapas de navegación. Esta coincidencia de rumbos no supone un problema para las aves por que normalmente estas aeronaves vuelan a altitudes de 30.000 pies de altura. Cabe resaltar que por la Sierra Oeste se hacen muchos vuelos de instrucción (vfr, visuales) de las escuelas de aeronáuticas de Cuatro Vientos pero también respetan las altitudes mínimas antes citadas ya que vuelan entre 5.000 y 6.000 pies de altura.
¿Y cómo éstas aves son capaces de volar tantos miles de kilómetros sin desviarse un solo grado de su rumbo en su migración a tierras más cálidas? Como si utilizarán el “vor” que se ubica en Navas del Rey (vor, very omnidirectional radio o radionavegador), y que se utiliza para la navegación aérea.
A parte del magnetismo, las estrellas y el sol, existen investigaciones que han encontrado otra técnica más de navegación. Como decía el Sr. Dylan en su canción universal "la respuesta está en el viento", así es el viento que las traslada con la mayor exactitud en sus travesías.
Las líneas comerciales de aviación tienen en cuenta estas migraciones y por tanto se delimitan en sus rumbos una altitudes mínimas de 1.000 pies en estas zonas que se encuentran muy marcadas en los mapas de navegación.
Estas aves son capaces de navegar gracias a que conocen las corrientes, perciben la temperatura del aire y también la materia, que viaja en el aire, y por tanto cuentan con mucha información.
Estas aves son capaces de navegar gracias a que conocen las corrientes, perciben la temperatura del aire y también la materia, que viaja en el aire, y por tanto cuentan con mucha información. Es como si hicieran un plan de vuelo. También conocen la dirección del viento y así gastan menos energía en su travesía. Estas son principalmente las cartas de navegación, a modo de brújula o GPS, con que la naturaleza ha dotado a estas fascinantes aves.
¿Y como resisten tantos kilómetros de vuelo? Utilizan una técnica conocida como ave "piloto", es decir, la primera ave que va en la formación con forma de ">" es la que realmente va pilotando y las demás van descansando y no gastan energía, en un símil motero: van a "rebufo". Y así se van relevando en sus posiciones dependiendo del cansancio de la que "pilota" la nave, tan sencillo y complejo a la vez.
Y como si se tratase de navegantes portugueses, españoles u holandeses, también saben como giran los vientos en el hemisferio norte y sur, y así emprender sus viajes de ida y vuelta. Quizás los navegantes portugueses, españoles u holandeses aprendieron de ellas, será lo más probable... Así que esperemos ver durante muchos años a estas maravillosas aves y, como se suele decir entre navegantes, "que los vientos nos sean propicios".
| < Prev |
|---|














